Sangrado nasal en niños en invierno: cómo detenerlo y prevenirlo
Si tu hijo está alerta, respira normalmente y le sangra la nariz sin haber sufrido una lesión importante, siéntalo erguido, inclínalo un poco hacia delante y comprime la parte blanda inferior de la nariz durante 10 minutos continuos. El aire seco del invierno puede contribuir, pero no debes atribuir todos los sangrados a la resequedad.
Si es un bebé menor de 1 año, comunícate pronto con el pediatra ante cualquier sangrado nasal, aunque se detenga. Llama al 911 si tu hijo se desmaya, está demasiado débil para ponerse de pie o tiene dificultad para respirar. Si el sangrado sigue siendo abundante después de 20 minutos de presión correcta, necesita la sala de emergencias (ER).

Cómo detener el sangrado
Sienta a tu hijo erguido e inclínalo ligeramente hacia delante. Pídele que respire por la boca. No le eches la cabeza hacia atrás ni lo acuestes boca arriba: la sangre puede pasar a la garganta.
Comprime la parte blanda inferior de la nariz, justo debajo del puente óseo, juntando ambos lados. Apretar el puente duro no aplica presión donde hace falta.
Mantén la presión durante 10 minutos completos, medidos con un reloj. No sueltes para comprobar si ya paró. Anímalo a escupir la sangre que llegue a la boca en lugar de tragarla.
Si sigue sangrando y tu hijo se encuentra bien, comprueba la posición de los dedos y repite la presión durante otros 10 minutos sin interrupciones.
Si continúa después de esos dos intentos, busca atención médica urgente. Acude al ER si el sangrado sigue siendo abundante tras 20 minutos de presión correcta. No esperes a que termine el tiempo si aparece una señal de emergencia.
Estos pasos y criterios de emergencia se describen en la guía de HealthyChildren sobre sangrado nasal, en inglés.
No introduzcas pañuelos ni algodón en las fosas nasales. Cuando pare el sangrado, evita que se hurgue o frote la nariz o se suene con fuerza para permitir que la zona sane.
Por qué la calefacción puede resecar la nariz
La calefacción por aire forzado puede resecar el revestimiento de la nariz durante el invierno. El tejido seco e irritado puede agrietarse y sangrar, sobre todo si el niño se hurga, se frota o se suena con fuerza. La orientación de la Academia Americana de Pediatría, en inglés, explica la resequedad invernal y recomienda consultar al pediatra por episodios recurrentes o intensos.
Que ocurra mientras se usa la calefacción no demuestra que el aire seco sea la causa. Las lesiones, la irritación y otros problemas de salud pueden requerir una respuesta diferente.
Medidas prácticas para reducir la resequedad
Usa gotas o aerosol de solución salina simple para humedecer la nariz. Elige un producto adecuado para la edad y sigue sus instrucciones. Consulta al pediatra sobre productos para un bebé.
Si la habitación está seca, considera un humidificador de vapor frío. Mantén el aparato y su cable fuera del alcance, cambia el agua y límpialo según las instrucciones. Evita los aparatos de vapor caliente porque pueden causar quemaduras.
Mantén las uñas cortas y ayuda a tu hijo a no hurgarse la nariz. Enséñale a sonarse suavemente.
Si la resequedad o el sangrado se repiten, pregunta al pediatra si conviene un gel hidratante nasal. No empieces a usar aerosoles nasales medicados para tratar el sangrado sin orientación.
Cuándo llamar o buscar atención urgente
Llama al 911 si tu hijo se desmaya, está tan débil que no puede ponerse de pie o tiene dificultad para respirar.
Busca una valoración urgente si sigue sangrando después de dos períodos de 10 minutos de presión correcta; acude al ER si en ese momento el sangrado es abundante. Una lesión importante en la cabeza o la cara también requiere valoración urgente. El sangrado después de una caída necesita una evaluación distinta de un episodio espontáneo en invierno; consulta nuestro artículo sobre sangrado nasal después de que un niño se cae de la cama.
Comunícate pronto con el pediatra por cualquier sangrado nasal en un bebé menor de 1 año, episodios repetidos o intensos, o sangrado acompañado de moretones inusuales, sangrado de encías, palidez u otros síntomas de enfermedad.
Si hay un sangrado considerable durante una enfermedad grave o una hospitalización, avisa de inmediato al equipo que lo atiende. Nuestro artículo sobre sangrado nasal después de toser con fuerza durante una neumonía aborda esa situación particular; no debe atribuirse automáticamente a la resequedad invernal.
Este artículo ofrece información educativa general y no sustituye la atención médica de tu hijo.
By Sang Hyun Ahn, MD
