P: ¿Puede un niño de 5 años tener enfermedades estomacales como gastritis o úlceras? Constantemente se queja de náuseas al acostarse o despertar.
- Myeongchan Kim
- 2 jun
- 3 min de lectura
Revisado médicamente por Sang Hyun Ahn, MD
Contenido editado por Myeongchan Kim, MD
Esta publicación es una dramatización de una sesión de preguntas y respuestas que vivió uno de nuestros revisores médicos. Tenga en cuenta que este contenido es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre a un profesional de la salud calificado para cualquier problema de salud o antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud o tratamiento. La revisión médica se basó en la versión en inglés de esta publicación.

Pregunta:
¿Pueden los niños pequeños tener enfermedades estomacales? Mi hijo de 5 años tuvo bronquitis severa hace un tiempo y se quejaba frecuentemente de náuseas. En aquel entonces vomitó una vez debido a la tos intensa. Incluso después de recuperarse de la bronquitis, el niño sigue diciendo que siente náuseas y se señala el cuello y el estómago. Las radiografías y ecografías no mostraron anomalías, y los medicamentos estomacales habituales no ayudaron mucho.
Después de unas buenas semanas, los síntomas han regresado. Ocurre principalmente al acostarse para dormir o después de comer un poco por la mañana. ¿Es posible que un niño de 5 años tenga gastritis o una úlcera estomacal? La gastritis suele curarse rápido, pero esto parece prolongarse. Si el niño no está vomitando realmente, ¿superará este problema al crecer? ¿Deberíamos ir a un hospital universitario, o simplemente continuar dándole alimentos de fácil digestión?
Respuesta:
Es completamente comprensible que esté preocupado por los síntomas que han estado reapareciendo durante meses.
Según su descripción, el malestar en el área del cuello y el estómago, que empeora al acostarse o al despertarse por la mañana, apunta hacia algunas posibilidades. Aunque los niños de 5 a 6 años sin duda pueden experimentar gastritis o reflujo ácido, las úlceras gástricas son extremadamente raras a esta edad (a menos que estén asociadas con infecciones bacterianas específicas como H. pylori o ciertos medicamentos).
Estas son las causas más probables de los síntomas de su hijo:
Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE): El empeoramiento al acostarse o con el estómago vacío por la mañana, junto con el malestar en el cuello y el pecho, son signos clásicos de reflujo.
Dispepsia Funcional: Causa malestar estomacal debido a una reducción del movimiento del estómago, incluso cuando las pruebas de diagnóstico por imagen parecen normales.
Factores Psicógenos/Ansiedad: A veces, los niños continúan quejándose de dolor abdominal o náuseas después de una enfermedad estresante o una estancia hospitalaria.
Otras Causas Poco Comunes: Estreñimiento crónico (que puede causar hinchazón), esofagitis o alergias alimentarias.
Dado que las radiografías y las ecografías fueron normales y los vómitos reales son poco frecuentes, puede que no sea estrictamente necesaria una visita a un hospital universitario en este momento exacto. Sin embargo, es muy recomendable trabajar en estrecha colaboración con su pediatra local para controlar estos síntomas. Una derivación a un gastroenterólogo pediatra en un hospital de mayor nivel solo sería necesaria si hay pérdida de peso, retraso en el crecimiento, si el niño se despierta por la noche debido al dolor, o si los síntomas empeoran después de 4 a 6 semanas de tratamiento constante.
Medidas prácticas para el cuidado en el hogar:
Reducir el reflujo: No alimente a su hijo de 2 a 3 horas antes de acostarse. Intente elevar ligeramente su cabeza y la parte superior de su torso mientras duerme. Evite las bebidas carbonatadas, el chocolate, los alimentos grasosos y los tomates.
Comidas pequeñas y frecuentes: En lugar de un desayuno abundante justo después de despertar, comience con una pequeña cantidad de comida suave como galletas saladas o un plátano. Los alimentos sólidos blandos (como papillas o pan) pueden tolerarse mejor que grandes cantidades de líquido.
Llevar un diario de síntomas: Durante las próximas dos semanas, registre la hora del día, lo que comió el niño, su postura (sentado/acostado) y cualquier situación estresante cuando ocurran las náuseas.
Cuándo buscar atención médica inmediata:
Comuníquese con un médico el mismo día si su hijo experimenta alguno de los siguientes "signos de alarma":
Incapacidad para mantenerse hidratado debido a vómitos repetidos.
Dolor abdominal súbito y severo, o dolor al presionar un punto específico en el vientre.
Sangre en las heces, heces negras y alquitranadas (melena) o vómito con aspecto de posos de café.
Letargo extremo o falta de interés en jugar.
Próximos pasos: Implemente los ajustes en el estilo de vida para el reflujo (ayuno antes de acostarse, elevar la parte superior del cuerpo, comidas pequeñas y frecuentes) y lleve un diario de síntomas durante dos semanas. Muestre este diario al pediatra de su hijo para analizar si es apropiado un cambio en la medicación, como un agente procinético (para la motilidad), y para descartar cualquier problema subyacente.

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