P: Mi hijo de 9 años ha tenido fiebre leve durante 2 semanas pero todas las pruebas son normales. ¿Cuál podría ser la causa?
- Myeongchan Kim, MD

- 21 jun
- 4 min de lectura
Actualizado: 8 jul
Revisado médicamente por Sang Hyun Ahn, MD
Contenido editado por Myeongchan Kim, MD
Esta publicación es una dramatización de una sesión de preguntas y respuestas que vivió uno de nuestros revisores médicos. Tenga en cuenta que este contenido es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre a un profesional de la salud calificado para cualquier problema de salud o antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud o tratamiento. La revisión médica se basó en la versión en inglés de esta publicación.

Pregunta:
Mi hijo de 9 años ha tenido una fiebre leve con un promedio de alrededor de 38,1 °C (100,6 °F) durante casi dos semanas desde finales de diciembre. Le hicimos dos pruebas de gripe y ambas dieron negativo. El viernes pasado, el médico le hizo una radiografía, análisis de sangre básicos y una prueba de estreptococo. Los resultados fueron perfectamente normales: ausencia de marcadores inflamatorios y recuentos de glóbulos blancos normales. El niño recibió líquidos intravenosos, una inyección para bajar la fiebre y medicación antiinflamatoria.
Sin embargo, durante el día, la temperatura sigue oscilando entre 37,7 °C y 37,9 °C. Cuando mi hijo se duerme, suda y su temperatura vuelve a la normalidad. Curiosamente, la temperatura también baja a la normalidad cuando salimos al exterior o visitamos la clínica. Dado que el estado general y los niveles de energía de mi hijo son buenos, el médico sugirió observar durante otros 2 o 3 días antes de realizar análisis de sangre más detallados. ¿Para qué posibilidades deberíamos estar preparados? ¿Debería intentar usar un termómetro de axila en lugar de uno de oído? No es una fiebre alta, pero es muy frustrante que dure tanto tiempo.
Respuesta:
Es completamente comprensible que se sienta frustrado al lidiar con una fiebre leve e inexplicable durante dos semanas.
Primero, centrémonos en las señales tranquilizadoras. El hecho de que su hijo de 9 años tenga marcadores de inflamación normales, un recuento normal de glóbulos blancos y un buen nivel general de energía es muy positivo. Esto hace que las infecciones bacterianas agudas o las enfermedades graves sean sumamente improbables. El hecho de que la fiebre se normalice después de sudar por la noche o al salir sugiere que puede estar relacionada con el proceso natural de regulación de la temperatura del cuerpo. En realidad, no es raro que los niños de esta edad experimenten una fiebre leve prolongada que dura de 2 a 3 semanas después de una infección viral.
Estas son las posibilidades que probablemente considerará su médico:
Recuperación posviral: Ciertos virus, como el virus de Epstein-Barr (VEB) o el adenovirus, pueden causar una fiebre leve que persiste durante semanas mientras el cuerpo elimina la infección por completo.
Regulación del sistema nervioso autónomo: A veces pueden producirse desequilibrios temporales en la regulación de la temperatura en niños en etapa de crecimiento.
Error de medición: Los termómetros de oído (timpánicos) son sensibles al ángulo de inserción y a la presencia de cerumen, lo que a veces puede dar lugar a lecturas que son más altas que la temperatura corporal central real.
Causas raras: En muy raras ocasiones, las fiebres prolongadas pueden ser signos tempranos de afecciones autoinmunes o infecciones crónicas. Sin embargo, dado que los análisis de sangre son normales, las radiografías no muestran alteraciones y el estado general de su hijo es excelente, esto es sumamente improbable.
A continuación, le indicamos algunos pasos prácticos que puede tomar ahora mismo:
Estandarice la medición de la temperatura: Dado que los termómetros de oído pueden ser inexactos, intente usar un termómetro de axila (axilar). Mida la temperatura tres veces al día en horarios regulares (por ejemplo, justo después de despertarse, durante la actividad diurna y antes de acostarse) para establecer un patrón claro. Si las lecturas se mantienen repetidamente por debajo de 37,5 °C (99,5 °F), es posible que en realidad se encuentre dentro del rango normal.
Lleve un registro de síntomas: Anote las horas de las fiebres y los sudores nocturnos, los niveles de actividad, el apetito, la calidad del sueño y cualquier síntoma nuevo. Tener este patrón por escrito será de gran ayuda para la evaluación de su médico.
Compruebe el ambiente: Asegúrese de que la temperatura interior se mantenga entre 20 y 22 °C (68-71 °F) con una humedad del 40 al 60 %. Abrigar en exceso o usar mantas pesadas puede elevar artificialmente la temperatura corporal de un niño.
Cuándo buscar una revaluación médica inmediata:
Aunque la situación actual no es una emergencia, debe llevar a su hijo a la clínica de inmediato si la fiebre alcanza un pico de 38,5 °C (101,3 °F) o más, si hay una pérdida de peso notable, letargo extremo o si aparecen nuevos síntomas (como dolores de cabeza persistentes, hinchazón en las articulaciones, erupciones cutáneas, sangre en la orina o en las heces, o dificultad para respirar).
El enfoque paso a paso de su médico —observar durante unos días antes de proceder a pruebas más detalladas (como comprobar la presencia de anticuerpos virales específicos o marcadores autoinmunes)— es muy razonable y clínicamente adecuado. Continúe registrando las temperaturas con un termómetro de axila y acuda a la cita de seguimiento con su pediatra según lo programado para determinar si es necesario realizar más pruebas.

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