P: ¿Puede un niño tener escalofríos con febrícula de 37.6 °C por neumonía por Mycoplasma y es normal la sudoración?
Revisado médicamente por Sang Hyun Ahn, MD
Contenido editado por Myeongchan Kim, MD
Esta publicación es una dramatización de una sesión de preguntas y respuestas que vivió uno de nuestros revisores médicos. Tenga en cuenta que este contenido es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre a un profesional de la salud calificado para cualquier problema de salud o antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud o tratamiento. La revisión médica se basó en la versión en inglés de esta publicación.
Pregunta:
A mi hijo le diagnosticaron neumonía por Mycoplasma. Tuvo fiebre durante tres días (que requirió un antitérmico en una ocasión), seguida de febrícula durante los dos días posteriores. Incluso con 37.5 °C a 37.6 °C (99.5 °F–99.7 °F), se queja de frío y parece tener escalofríos. ¿Pueden presentarse escalofríos con una temperatura tan leve? ¿Puede volver a subir la fiebre justo cuando parece estar recuperándose? Además, le puse un chaleco para dormir porque tenía frío, pero ahora está sudando; ¿es una señal de que está mejorando?

Respuesta:
Es comprensible que se preocupe al ver a su hijo temblar a pesar de tener solo una elevación leve de la temperatura. A continuación, le explicamos qué está sucediendo y cómo puede cuidarlo mejor:
1. Por qué pueden ocurrir escalofríos a los 37.6 °C
Sí, un niño puede experimentar escalofríos incluso con febrícula. La temperatura corporal está regulada por el hipotálamo, que actúa como un termostato interno. Cuando el organismo combate una infección, este «termostato» se ajusta a un nivel más alto. Si el punto de ajuste se eleva a 38.5 °C mientras que la temperatura corporal actual es de solo 37.6 °C, el cuerpo percibe que tiene frío. Esto desencadena temblores y escalofríos para generar calor y alcanzar la nueva temperatura fijada.
2. ¿Puede la fiebre fluctuar o volver a subir?
Sí. En la neumonía por Mycoplasma, es muy común que la temperatura corporal fluctúe durante 2 a 3 días, incluso después de haber iniciado el antibiótico adecuado. En muchos casos, la resolución completa de la fiebre toma entre 5 y 7 días. Observar picos leves o un patrón oscilante durante los primeros días de tratamiento no significa necesariamente que el medicamento esté fallando.
3. ¿Es el sudor una buena señal?
Sí, la sudoración suele ser un signo positivo. Mientras que los escalofríos indican que la temperatura corporal va en aumento, el sudor señala que el termostato interno se ha reajustado a la baja y el cuerpo está liberando activamente el exceso de calor (la fiebre está «cediendo»).
Cómo actuar en este momento:
Durante los escalofríos: Cubra a su hijo con una sola manta ligera para que esté cómodo. Evite el exceso de ropa o abrigarlo demasiado, ya que esto puede atrapar calor en exceso una vez que los temblores desaparezcan.
Durante la sudoración: Retire chalecos térmicos o capas adicionales de ropa. Cambie rápidamente la ropa de vestir o la de cama si están húmedas para mantenerlo cómodo y evitar un enfriamiento brusco.
Hidratación: Ofrézcale sorbos pequeños y frecuentes de agua tibia o soluciones de rehidratación oral para reponer los líquidos perdidos a través del sudor.
Medicamentos: Asegúrese de que complete la pauta completa del antibiótico recetado (como la azitromicina), incluso si los síntomas parecen haber mejorado.
Signos de alarma que requieren atención médica inmediata:
Póngase en contacto con su médico o acuda al centro de urgencias más cercano de inmediato si nota alguno de los siguientes signos:
Dificultad respiratoria: Respiración acelerada (por ejemplo, más de 30 respiraciones por minuto en un niño de 5 años o más), aleteo nasal o tiraje intercostal/subcostal (hundimiento de la piel entre o por debajo de las costillas).
Fiebre alta persistente: Una temperatura de 38.5 °C (101.3 °F) o superior que persista tras 3 días de haber iniciado el tratamiento antibiótico.
Signos de deshidratación: Rechazo a la ingesta de líquidos, llanto sin lágrimas o ausencia de micción durante 8 horas o más.
Alteración del estado de alerta: Letargo extremo, somnolencia excesiva o dificultad para despertarlo.
Si su hijo se encuentra en su tercer día de antibióticos y continúa con fiebres fluctuantes o escalofríos frecuentes, consulte con su pediatra para que evalúe la evolución del cuadro y determine si es necesaria una revisión presencial o un ajuste en el tratamiento.

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