top of page
Buscar

P: La fiebre de mi hijo sigue volviendo tras recuperarse de la gripe. ¿Deberíamos volver al médico?

  • Myeongchan Kim
  • 8 jun
  • 3 min de lectura

Revisado médicamente por Sang Hyun Ahn, MD

Contenido editado por Myeongchan Kim, MD


Esta publicación es una dramatización de una sesión de preguntas y respuestas que vivió uno de nuestros revisores médicos. Tenga en cuenta que este contenido es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre a un profesional de la salud calificado para cualquier problema de salud o antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud o tratamiento. La revisión médica se basó en la versión en inglés de esta publicación.


Pregunta:

A mi hijo le diagnosticaron gripe hace dos semanas. La fiebre disminuyó después de tomar medicamentos para la gripe durante cinco días, pero después, la secreción nasal y la tos empeoraron. Desde entonces, la fiebre ha estado yendo y viniendo cada par de días. Fuimos a la clínica y le estamos administrando el medicamento recetado para aliviar los síntomas, pero cada vez que suspendemos el antipirético, la fiebre regresa al cabo de dos días. ¿Deberíamos volver al médico?


Respuesta:

Comprendo lo preocupante que debe ser ver que estos síntomas persisten durante dos semanas.


Según su descripción —en la que la fiebre desapareció temporalmente tras cinco días de medicación para la gripe, pero fue seguida por un aumento de la secreción nasal y la tos, junto con una fiebre que reaparece de forma intermitente— hay dos posibilidades médicas principales a considerar:


  1. Una infección bacteriana secundaria (como una infección de oído, sinusitis o neumonía).

  2. Una infección viral superpuesta (contraer un virus diferente mientras el sistema inmunológico se está recuperando).


Cuándo acudir al médico inmediatamente (Hoy):

Por favor, lleve a su hijo para una evaluación en persona si presenta alguna de las siguientes situaciones:

• La fiebre dura más de 3 días consecutivos o supera los 38.5 °C (101.3 °F).

• El dolor de oído o la secreción nasal espesa y amarillenta persiste durante más de 10 días.

• La tos empeora progresivamente, o hay sibilancias, jadeos o dificultad para respirar.

• El niño rechaza los líquidos o alimentos, o no ha orinado en más de 8 horas.

• El niño está inusualmente letárgico, débil y no juega como de costumbre.


Pautas de atención en el hogar por ahora:

• Ofrezca pequeños y frecuentes sorbos de agua (un sorbo cada 5 a 10 minutos para mantener la hidratación).

• Use gotas nasales de solución salina y un aspirador para eliminar suavemente la mucosidad.

• Mantenga una humedad interior óptima entre el 40 % y el 60 %.

• Administre antipiréticos (medicamentos para reducir la fiebre) solo cuando el niño esté visiblemente incómodo o sienta dolor, en lugar de intentar eliminar la fiebre por completo.


Qué tratar en la clínica:

Cuando visite a su pediatra, sería útil preguntar lo siguiente:

• "¿Existe la posibilidad de una infección secundaria? ¿Podría revisarle los oídos, los senos paranasales y los pulmones?"

• "¿Son necesarios los antibióticos en este momento o es seguro continuar observando?"


Si no se presenta ninguna de las señales de advertencia graves mencionadas anteriormente y su hijo está comiendo y jugando bien, puede comenzar llamando al consultorio de su pediatra para hablar sobre los síntomas persistentes. Dado que la enfermedad se está prolongando, lo más seguro es consultar con un médico para determinar el momento adecuado para un examen físico de seguimiento y asegurarse de que su hijo se recupere por completo.


Para obtener una guía clara y mayor tranquilidad al monitorear la salud de tu hijo, la app FeverCoach está siempre ahí para ayudarte.










 
 
bottom of page