P: Mi hijo pequeño tiene fiebre de más de 40 °C (104 °F) pero juega activamente. ¿Debemos ir a urgencias?
Revisado médicamente por Sang Hyun Ahn, MD
Contenido editado por Myeongchan Kim, MD
Esta publicación es una dramatización de una sesión de preguntas y respuestas que vivió uno de nuestros revisores médicos. Tenga en cuenta que este contenido es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre a un profesional de la salud calificado para cualquier problema de salud o antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud o tratamiento. La revisión médica se basó en la versión en inglés de esta publicación.
Pregunta:
Mi hijo de 30 meses (que pesa 10,7 kg) ha tenido una fiebre que se mantiene por encima de los 38,5 °C (101,3 °F) desde esta mañana. Fuimos al médico más temprano, quien le recetó medicamentos para el resfriado y nos indicó una dosis de 4 ml de antipirético. En este momento, su temperatura ha subido a 40,2 °C–40,3 °C (alrededor de 104,5 °F), pero sigue corriendo, jugando y actuando con total normalidad. Siempre he oído que una fiebre superior a 40 °C requiere acudir a urgencias. ¿Deberíamos llevarlo a la sala de emergencias de inmediato?

Respuesta:
Es completamente comprensible alarmarse al ver una cifra como 40,2 °C en el termómetro. Sin embargo, el signo más tranquilizador en este momento es lo bien que se comporta su hijo.
Evaluación de la situación
El estado general importa más que la cifra: Incluso con una fiebre superior a los 40 °C, un niño que tiene energía, está alerta, bebe líquidos y orina normalmente suele estar tolerando bien la infección.
Los criterios de urgencia dependen de los signos de alarma, no solo de un número: Si bien una fiebre alta amerita una observación estrecha, la necesidad de acudir a urgencias se determina por la presencia de signos de alarma más que por el simple hecho de superar los 40 °C.
Qué hacer en casa ahora mismo
Administre el antipirético: Administre la dosis recomendada de 4 ml y vuelva a medirle la temperatura en 30 a 60 minutos para comprobar si empieza a descender.
Manténgalo cómodo: Vista al niño con una sola capa de ropa ligera y mantenga una temperatura ambiente agradablemente fresca.
Priorice la hidratación: Ofrézcale pequeños sorbos de agua o solución de rehidratación oral con frecuencia (uno o dos sorbos cada 5 a 10 minutos).
Evite los baños de esponja: No utilice agua fría ni tibia para mojarlo, ya que esto puede desencadenar escalofríos, lo que eleva la temperatura corporal interna y provoca malestar.
Cuándo buscar atención de urgencia inmediata
Acuda al servicio de urgencias más cercano o llame a los servicios de emergencias si su hijo presenta alguno de los siguientes signos de alarma:
Dificultad para respirar (respiración mucho más rápida de lo habitual, quejido respiratorio o hundimiento marcado del pecho y las costillas)
Labios, lengua o lecho de las uñas pálidos, grisáceos o azulados
Letargo extremo, dificultad para despertarse, confusión o incapacidad para hacer contacto visual
Signos de deshidratación, como no mojar pañales o ausencia de micción durante más de 8 horas
Rigidez en el cuello, signos de dolor de cabeza intenso o vómitos a repetición
Una erupción de pequeños puntos morados o rojos que no desaparecen al presionarlos firmemente
Cuándo programar un seguimiento pediátrico (no urgente)
Comuníquese con su pediatra para una evaluación presencial si:
La fiebre dura más de 3 días consecutivos.
La ingesta de líquidos o su nivel de energía desciende a menos de la mitad de lo habitual.
Se muestra inusualmente irritable, inconsolable o empieza a quejarse de dolor localizado (como dolor de oído o de garganta).
Mientras su hijo continúe activo, bien hidratado y sin signos de alarma de emergencia, es seguro controlar la fiebre con medicamentos y mantenerlo en observación en casa. Si su estado decae o siente incertidumbre, consulte a su pediatra o busque atención médica de inmediato.

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