Síntomas de infección urinaria en niños según la edad: cuándo llamar al médico
En menores de 2 años, una infección de las vías urinarias puede causar fiebre sin causa aparente, irritabilidad o dificultad para alimentarse, sin molestias urinarias evidentes. A partir de los 2 años, los niños pueden describir ardor al orinar, urgencia o dolor en la parte baja del abdomen. Contacta hoy al médico si tu hijo tiene posibles síntomas de infección urinaria o fiebre sin causa clara. Un bebé menor de 3 meses con una temperatura de 100.4 °F (38 °C) o más necesita una evaluación médica inmediata. Hace falta analizar la orina para confirmar la infección.

Bebés y niños menores de 2 años
Los niños pequeños quizá no puedan señalar dónde les duele. Presta atención a:
Fiebre sin una explicación evidente.
Irritabilidad fuera de lo habitual.
Dificultad para alimentarse o menos apetito.
Aumento insuficiente de peso.
Vómitos o diarrea.
Estos síntomas pueden tener muchas causas. Que el niño no llore al orinar no descarta una infección urinaria; la fiebre puede ser la única señal visible. El Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) explica cómo cambian los síntomas según la edad en esta página en inglés.
Si un niño pequeño tiene fiebre sin causa clara, contacta a su médico sin esperar a que aparezcan ardor u otras molestias urinarias evidentes.
Niños de 2 años en adelante
Cuando los niños pueden describir mejor lo que sienten, una infección de la vejiga puede ser más fácil de reconocer. Las posibles señales incluyen:
Dolor o ardor al orinar.
Necesidad de orinar con frecuencia o urgencia, a veces con poca cantidad.
Nuevos escapes de orina durante el día o al dormir después de haber aprendido a usar el baño.
Dolor o molestias en la parte baja del abdomen.
Orina turbia o sangre visible en la orina.
Haz preguntas sencillas, como «¿Te duele cuando haces pipí?» o «¿Dónde te duele la barriga?». Un niño que todavía no puede explicar lo que siente puede presentar las señales menos específicas de los niños más pequeños.
El aspecto o el olor de la orina por sí solos no confirman una infección. El ardor también puede deberse a otras causas, como irritación alrededor de los genitales. Un profesional debe evaluar los síntomas y solicitar un análisis de orina.
Señales de una posible infección renal
La fiebre o los escalofríos, las náuseas o los vómitos y el dolor en la espalda, el costado o la ingle pueden indicar una infección renal. Busca atención médica sin demora, hoy mismo, especialmente si también hay molestias al orinar. No es necesario que estén presentes todas estas señales para necesitar atención.
El NIDDK describe estas posibles señales de infección renal en inglés. No dependas únicamente de cuidados en casa mientras esperas a que desaparezcan.
Cuándo y dónde buscar atención
Evaluación inmediata: Un bebé menor de 3 meses tiene una temperatura de 100.4 °F (38 °C) o más. Llama de inmediato a su médico; si no puede recibir una evaluación pronta, acude a una sala de emergencias.
Atención hoy: Tu hijo tiene posibles síntomas de infección urinaria, fiebre sin causa clara, sangre en la orina o señales de infección renal. Contacta a su pediatra. Si no puede atenderlo pronto, pregunta a qué centro de atención de urgencia pediátrica o sala de emergencias debes acudir.
Sala de emergencias ahora: No puede retener líquidos, orina mucho menos de lo habitual, no puede orinar, tiene dolor intenso de abdomen o espalda, o se ve muy enfermo.
Llama al 911: No responde, es muy difícil despertarlo o tiene dificultad grave para respirar.
Qué hacer mientras organizas la consulta
Anota cuándo comenzaron los síntomas, la temperatura más alta medida, los cambios al comer o beber, los vómitos y cualquier cambio en los pañales mojados o las visitas al baño. Menciona si ha tenido infecciones urinarias antes.
Ofrece leche materna o fórmula a los bebés y los líquidos habituales apropiados para la edad a los niños mayores, en pequeñas cantidades si es necesario. No obligues al niño a beber grandes cantidades ni retrases la atención para ver si mejora con líquidos. Anima a quienes ya usan el baño a ir cuando lo necesiten.
Pregunta al consultorio cómo debe recogerse la muestra de orina. El método depende de la edad y de si el niño ya usa el baño; la orina exprimida de un pañal no es una muestra confiable. El médico puede solicitar un cultivo para identificar bacterias y orientar el tratamiento.
Una infección urinaria bacteriana confirmada generalmente necesita antibióticos recetados. No uses antibióticos sobrantes ni de otra persona. Si se los recetan, adminístralos exactamente como se indique y solicita otra evaluación si los síntomas empeoran o no mejoran como se esperaba.
Este artículo ofrece información educativa general y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento médico de tu hijo.
By Sang Hyun Ahn, MD


