P: ¿'Solo reflujo'?: Cuándo pedir una segunda opinión para tu bebé tras la visita a urgencias
- Myeongchan Kim
- 21 jul 2025
- 3 Min. de lectura

P: ¡Ayuda! Mi bebé de 2 semanas me tiene muy preocupada. 😥 Lo llevamos a urgencias porque estaba vomitando, tenía diarrea y parecía muy letárgico. Pero el médico de allí apenas lo miró y solo dijo que era "probablemente reflujo" 🙄. Nos dijo que nos fuéramos a casa y que volviéramos solo si le daba fiebre, dejaba de mojar pañales o mostraba signos claros de deshidratación. Dijo que algunos reflujos pueden ser simplemente "dramáticos."
La cuestión es que SÍ ha tolerado sus últimas dos tomas, así que los vómitos han parado por ahora. 🙏 Pero todavía parece muy somnoliento y apático (letárgico). Mi pareja cree que deberíamos hacerle caso al médico y esperar, sobre todo porque los vómitos pararon. Pero yo sigo muy preocupada. Siento que no nos tomaron en serio. ¿Deberíamos esperar como dijo el médico, o debería confiar en mi instinto e ir a otro hospital para una segunda opinión? ¡Me siento tan perdida!
R: Es increíblemente frustrante y estresante sentir que tus preocupaciones, especialmente sobre un recién nacido, son ignoradas. Permíteme empezar diciendo que hiciste absolutamente lo correcto al ir a urgencias. Nunca, jamás dudes de tus instintos como madre/padre: eres el defensor/a más importante de tu hijo.
A menudo parece que un médico de urgencias solo echa un vistazo rápido, pero en ese breve instante, estamos entrenados para evaluar signos de alerta críticos, particularmente la deshidratación en bebés. Incluso sin pruebas de laboratorio, un examen físico puede decirnos mucho. Observamos:
Turgencia de la piel: Pellizcar suavemente la piel del abdomen o del brazo para ver si vuelve a su lugar de inmediato.
Fontanela (punto blando): Comprobar si el punto blando en la cabeza del bebé está plano. Un punto hundido puede indicar deshidratación.
Membranas mucosas: Buscar humedad dentro de la boca y en los ojos. Una boca seca es una señal clave.
Relleno capilar: Presionar brevemente una uña de la mano o del pie para ver con qué rapidez regresa el color rosado.
Actividad general: Evaluar el tono muscular general y la capacidad de respuesta del bebé. Así que, aunque la comunicación pudiera parecer displicente, es probable que el médico repasara rápidamente esta lista de verificación mental y se sintiera tranquilo con lo que vio.
El trabajo principal de urgencias es responder a una pregunta crítica: "¿Está mi hijo en un peligro inminente que amenace su vida en este momento?" Su objetivo es identificar y descartar rápidamente los peores escenarios. Así que, aunque su examen pueda parecer breve, están comprobando eficientemente las señales de alerta que indican una crisis inmediata. La visita a urgencias te dio información valiosa: en ese momento, tu bebé no estaba en peligro crítico. Sin embargo, esto a menudo no calma la preocupación más profunda y persistente de que algo todavía no está bien, que es exactamente lo que estás sintiendo.
Aquí es donde tu pediatra se convierte en tu socio más valioso. Su función no es solo resolver una crisis; es construir una relación basada en la confianza y gestionar la salud general de tu hijo. Tu pediatra conoce a tu bebé, no solo a un bebé. Conoce su historial, su "normalidad" de base, y está ahí para ayudarte a navegar las incertidumbres. Esta relación de confianza es la herramienta más poderosa para aliviar la ansiedad continua de un padre o una madre.
Cuando te sientes preocupada pero no en una crisis, llamar a la línea de guardia de tu pediatra es casi siempre el mejor siguiente paso. Te permite:
Asociarte con un experto de confianza: Recibes consejos de alguien que entiende la historia completa de tu bebé, lo que proporciona un nivel de tranquilidad mucho más profundo.
Crear un plan claro: Tu pediatra puede ayudarte a crear un plan concreto, diciéndote exactamente qué vigilar y cuándo hacer un seguimiento. Tener un plan claro reemplaza esa sensación de incertidumbre e impotencia con confianza.
Evitar el estrés innecesario: Obtienes orientación experta sin tener que soportar otra visita larga, caótica y potencialmente frustrante a urgencias.
Ya has hecho lo correcto al asegurarte de que no había una crisis inmediata. Ahora, es el momento de dejar que tu pediatra te ayude con el siguiente paso. Estás haciendo un gran trabajo manejando una situación muy estresante. ¡Espero que tu pequeño vuelva a ser el de siempre, brillante y alerta, muy pronto!
¿Aún tienes preguntas?
Cada niño es diferente y es normal sentirse inseguro. Para obtener orientación instantánea y personalizada sobre los síntomas de tu hijo, puedes usar el "AI Coach" en la aplicación FeverCoach. Es como tener un pediatra en tu bolsillo, ayudándote a saber qué hacer a continuación.
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