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P: Mi hija de 5 años tiene las manos y los pies muy fríos, pero no tiene fiebre. ¿Deberíamos ir al médico?

  • Myeongchan Kim
  • 20 may
  • 2 min de lectura

Revisado médicamente por Sang Hyun Ahn, MD

Contenido editado por Myeongchan Kim, MD


Esta publicación es una dramatización de una sesión de preguntas y respuestas que vivió uno de nuestros revisores médicos. Tenga en cuenta que este contenido es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre a un profesional de la salud calificado para cualquier problema de salud o antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud o tratamiento. La revisión médica se basó en la versión en inglés de esta publicación.


Pregunta:

¡Hola! Tengo una pregunta sobre mi hija. Mi hija de 5 años no está enferma ni tiene fiebre, pero sus manos y pies están extremadamente fríos. ¿Por qué ocurre esto? ¿Debería evaluarla un médico?



Respuesta:

¡Hola! Es completamente comprensible que le preocupen las manos y los pies fríos de su hija.



Si no tiene fiebre y no presenta ningún otro signo de enfermedad, tener las extremidades frías suele ser un fenómeno perfectamente normal. El sistema circulatorio de los niños aún se está desarrollando, lo que a menudo puede hacer que sientan las manos y los pies fríos incluso cuando están sanos en todos los demás aspectos.


Al observarla en casa, compruebe que sus manos y pies mantengan un color rosado normal, que su nivel de actividad y apetito no hayan cambiado con respecto a lo habitual, y que la temperatura ambiente sea agradablemente cálida.


Aquí tiene algunas medidas sencillas que puede aplicar en casa para ayudarla:

  1. Haga que use calcetines y zapatillas de casa cómodas.

  2. Sumerja sus manos y pies en agua tibia durante 5 a 10 minutos.

  3. Masajee suavemente sus manos y pies para favorecer una mejor circulación sanguínea.

  4. Mantenga una temperatura interior agradable de 22-24 °C (71-75 °F).


Cuándo acudir al médico:

Por favor, busque evaluación médica inmediata si nota alguno de los siguientes signos de alarma:

• Sus manos o pies se vuelven pálidos o azulados.

• Su pecho o abdomen también se sienten inusualmente fríos.

• Se muestra letárgica y no come bien.

• Presenta alguna dificultad para respirar.


En la mayoría de los casos, tener las manos y los pies fríos es simplemente algo que los niños superan con el tiempo. Siempre que no presente ninguno de los signos de alarma mencionados anteriormente, intente no preocuparse demasiado. ¡Manténgala abrigada y continúe observando su estado!


Para obtener una guía clara y mayor tranquilidad al monitorear la salud de tu hijo, la app FeverCoach está siempre ahí para ayudarte.








 
 
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