P: Mi hija de 6 años tiene fiebres altas casi todos los meses. ¿Es normal o podría ser algo grave como leucemia?
Revisado médicamente por Sang Hyun Ahn, MD
Contenido editado por Myeongchan Kim, MD
Esta publicación es una dramatización de una sesión de preguntas y respuestas que vivió uno de nuestros revisores médicos. Tenga en cuenta que este contenido es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre a un profesional de la salud calificado para cualquier problema de salud o antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud o tratamiento. La revisión médica se basó en la versión en inglés de esta publicación.
Pregunta:
Mi hija de 6 años ha tenido fiebres frecuentes durante años. De lactante tuvo infecciones de las vías urinarias, pero desde 2019 ha presentado episodios recurrentes de fiebre que alcanzan entre 39 °C y casi 41 °C:

2019: 6 episodios
2020: 8 episodios
2021: 11 episodios
2022: 5 episodios (comenzó a ir a la guardería en marzo de 2022)
2023: 12 episodios (incluyendo gripe confirmada y neumonía por micoplasma)
2024: 16 episodios hasta la fecha
A veces la fiebre se acompaña de síntomas típicos de resfriado, pero en otras ocasiones tiene fiebre alta sin ningún otro síntoma. Nuestro pediatra mencionó que, en el peor de los casos, fiebres recurrentes como estas podrían apuntar a enfermedades como la leucemia, lo que me ha dejado aterrada. ¿Es normal que una niña presente picos febriles con tanta frecuencia? ¿Qué pruebas deberíamos hacerle?
Respuesta:
Es evidente el gran cuidado y dedicación con los que ha hecho el seguimiento de la salud de su hija a lo largo de los años. Escuchar a un pediatra mencionar un diagnóstico tan grave como la leucemia resulta profundamente angustiante para cualquier progenitor; sin embargo, comprender los patrones y los signos de alarma puede ayudar a aportar claridad.
Análisis del patrón de la fiebre
Años de cuidado en el hogar (2019–2021): Presentar entre 6 y 11 episodios de fiebre al año estando en casa es una cifra algo elevada, aunque pueden ocurrir fiebres virales aisladas.
Años de convivencia escolar o grupal (2022–2024): Un aumento marcado en la frecuencia de las infecciones tras comenzar la guardería o la escuela infantil es sumamente común. Los niños pequeños en entornos grupales pueden contraer entre 8 y 12 infecciones virales al año, que a menudo se superponen, dando la impresión de que están constantemente enfermos.
Sin embargo, presentar 16 episodios de fiebre en un solo año —en especial con temperaturas muy elevadas (superiores a 40 °C) o fiebres sin síntomas respiratorios— supera el promedio habitual y amerita una evaluación médica exhaustiva.
Cuándo sospechar de algo más grave
Si bien las infecciones virales recurrentes son la causa más común, se deben considerar enfermedades sistémicas (incluidos trastornos hematológicos como la leucemia, inmunodeficiencias o síndromes de fiebre periódica como el PFAPA) si existen signos de alarma. Busque atención médica inmediata si nota:
Palidez persistente (en piel o labios) o letargo y fatiga inusuales, incluso cuando la niña no tiene fiebre.
Hematomas de causa desconocida, pequeñas manchas rojas o púrpuras en la piel (petequias) o sangrados frecuentes de nariz o encías.
Ganglios linfáticos persistentemente inflamados y firmes (en el cuello, las axilas o las ingles).
Crecimiento deficiente, dificultad para ganar peso o pérdida de peso inexplicable.
Dolor articular, dolor óseo o negativa a caminar.
Infecciones bacterianas graves que no se resuelvan sin antibióticos intravenosos.
Próximos pasos y pruebas diagnósticas recomendadas
Para determinar si estos episodios corresponden a infecciones virales consecutivas, a una enfermedad autoinflamatoria o a un problema hematológico, consulte con su pediatra o con un especialista pediátrico para realizar las siguientes investigaciones habituales:
Hemograma completo con recuento diferencial y frotis de sangre periférica: Evalúa los glóbulos rojos, las plaquetas y los subtipos de glóbulos blancos. Esta es la prueba de detección inicial principal para evaluar la presencia de leucemia, anemia o insuficiencia de la médula ósea.
Reactantes de fase aguda (marcadores inflamatorios): Velocidad de sedimentación globular (VSG) y proteína C reactiva (PCR) para evaluar la inflamación sistémica durante y entre los episodios febriles.
Pruebas de función inmunológica: Niveles cuantitativos de inmunoglobulinas (IgG, IgA, IgM) para determinar si una inmunodeficiencia subyacente la predispone a sufrir más infecciones.
Derivación a especialistas: Si los análisis de sangre básicos no son concluyentes o muestran anomalías, considere una evaluación por parte de un hematólogo-oncólogo pediatra o un especialista en infectología o inmunología pediátrica para investigar síndromes de fiebre periódica (como el PFAPA) u otras causas no infecciosas.
En la gran mayoría de los casos, los episodios frecuentes de fiebre en niños pequeños reflejan exposiciones sucesivas a virus comunes mientras madura su sistema inmunitario. No obstante, dada la frecuencia y la preocupación de su pediatra, programe una consulta presencial para realizar estos análisis de sangre basales. Un perfil analítico normal le proporcionará una gran tranquilidad y ayudará a definir el plan de manejo adecuado.

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