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P: Mi bebé respira rápido, tose, vomita y se escucha congestionado. ¿Podría ser neumonía?

hace 7 horas
3 min de lectura

Revisado médicamente por Sang Hyun Ahn, MD

Contenido editado por Myeongchan Kim, MD


Esta publicación es una dramatización de una sesión de preguntas y respuestas que vivió uno de nuestros revisores médicos. Tenga en cuenta que este contenido es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre a un profesional de la salud calificado para cualquier problema de salud o antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud o tratamiento. La revisión médica se basó en la versión en inglés de esta publicación.


Pregunta:

Mi bebé tiene un resfriado fuerte con la nariz tapada y ha estado respirando por la boca. Ahora la tos ha empeorado, vomitó leche después de toser con fuerza y se niega a comer. Su respiración se escucha muy ruidosa, congestionada e inusualmente rápida. Planeamos llevarlo a la clínica mañana, pero ¿podría ser neumonía? ¿Qué debo hacer esta noche y cuándo deberíamos ir a la sala de emergencias?

Ilustración de la pregunta: Mi bebé respira rápido, tose, vomita y se escucha congestionado. ¿Podría ser neumonía?

Respuesta:

Ver a su bebé con dificultad para respirar, toser hasta vomitar y rechazar el alimento puede ser muy alarmante para cualquier padre o madre.


El vómito de leche después de un acceso de tos suele deberse a la deglución de flemas o mucosidad que irritan el estómago, o bien a un reflejo nauseoso intenso. Sin embargo, una respiración rápida y ruidosa requiere una evaluación médica cuidadosa. Determinar si se trata de una neumonía, bronquiolitis o una infección viral de las vías respiratorias superiores no es posible sin una exploración física presencial. Un médico necesita auscultar los pulmones del bebé con un estetoscopio, evaluar su saturación de oxígeno y, de ser necesario, solicitar una radiografía de tórax.


1. Evalúe si hay signos de alarma (acuda a urgencias de inmediato)

Por favor, evalúe a su bebé en este momento. Si observa cualquiera de las siguientes señales, no espere a mañana por la mañana: lleve a su bebé al servicio de urgencias pediátricas más cercano de inmediato:


  • Signos de dificultad respiratoria:

  • Retracciones o tiraje: la piel se hunde profundamente entre las costillas, por debajo de la caja torácica o en la base del cuello al respirar.

  • Aleteo nasal (las fosas nasales se abren y ensanchan al respirar) o quejido audible al exhalar.

  • Respiración excesivamente rápida (taquipnea: más de 60 respiraciones por minuto en menores de 3 meses, más de 50 en bebés de 3 a 12 meses, o más de 40 en niños de 1 a 5 años, evaluado en reposo o tranquilos).

  • Cambios en la coloración: Labios, lengua o lechos ungueales pálidos, grisáceos o azulados (cianosis).

  • Letargo extremo: El bebé se encuentra inusualmente flácido (hipotónico), no responde a estímulos o cuesta mucho despertarlo.

  • Signos de deshidratación importante: No moja pañales durante 8 horas o más, tiene la boca seca o llora sin lágrimas.


Si su bebé no presenta estos signos de alarma, responde bien, mantiene contacto visual y logra descansar cómodamente, es razonable vigilarlo de cerca durante la noche y llevarlo al pediatra a primera hora de la mañana.


2. Medidas de confort y cuidados en casa para esta noche


  • Despeje las fosas nasales: La congestión nasal obliga a los bebés a respirar por la boca, lo cual empeora la sequedad, la tos y la dificultad para alimentarse. Aplique gotas o atomizaciones de solución salina nasal y realice una aspiración suave con perilla de succión o aspirador nasal antes de las tomas y antes de acostarlo.

  • Ofrezca líquidos en tomas pequeñas y frecuentes: No lo fuerce a tomar tomas completas. Si vomita después de toser, espere entre 20 y 30 minutos y luego ofrezca cantidades pequeñas de leche materna o fórmula (o suero de rehidratación oral si su médico lo ha indicado) cada 5 a 10 minutos.

  • Aumente la humedad ambiental: Coloque un humidificador de vapor frío en la habitación (manteniendo una humedad de entre el 40 % y el 60 %). Mantenga el entorno completamente libre de humo de tabaco y olores fuertes.

  • Mantenga una postura erguida: Mantener al bebé erguido después de alimentarlo reduce el reflujo y facilita la respiración. Al momento de dormir, cumpla siempre con las pautas de sueño seguro (superficie firme, plana y boca arriba); no coloque almohadas en la cuna.


Próximos pasos y qué informar al médico

Cuando acuda a la clínica mañana, esté preparado para indicar la edad y peso exactos del bebé, el momento en que comenzaron los síntomas, la temperatura más alta registrada y el número de pañales mojados en las últimas 24 horas. Si durante la noche nota que la respiración se acelera aún más, aparecen hundimientos en el pecho o el bebé es incapaz de tolerar líquidos, busque atención médica de urgencia de inmediato.

Ilustración de la respuesta del médico sobre: Mi bebé respira rápido, tose, vomita y se escucha congestionado. ¿Podría ser n…

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